Editorial: El partido del poder de la IEP y la despreocupación por los pastores diaconos y probandos



Introducción, una historia que se repite.


Una historia conocida y repetida para varios pastores IEP, entre esos ministros que no poseen poder institucional.


“Un pastor que fue diácono por varios años, que entregó su vida a la obra, se enferma de gravedad, acude a tratamiento, y finalmente muerde producto de la enfermedad. Ha prestado servicio como pastor por décadas, pero de repente, una vez expirado, su mujer, ahora viuda, se encuentra en la más absoluta desprotección social, él mismo difunto se encontraba en una situación de desprotección social, por lo cual su familia debe asumir los costos del tratamiento de su enfermedad.


Las autoridades de la IEP, ya no los consideran parte de los colegas pastores y lo único que le interesa, más que el duelo de sus deudos, es que entreguen pronto la casa pastoral para instalar un nuevo pastor que espera.


No hay seguros de defunción, no hay montepíos, no hay indemnizaciones, ni coberturas de gastos de salud, aquella familia ha dejado de ser una preocupación para las autoridades de la iglesia”.



Muchos son los pastores y sus mujeres (quienes ejercen el ministerio por igual) sin poder institucional que se encuentran en una situación de absoluta desprotección social en vida, y como hemos dicho antes, en muchos casos las causas de aparentes manejos indebidos de fondos al interior de iglesias locales IEP, surgen de la falta de control, y la falta de transparencia, pero también en no pocos casos, de la falta de condiciones para ejercer el ministerio, como por ejemplo, la nula previsión social institucional, cotizaciones para la vejez, seguro de desempleo, seguro de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, previsión de salud para el pastor y para su familia dependiente. Éstos  no son aspectos que sean de preocupación de la actual o pasada cúpula que gobierna la IEP.




Medidas necesarias para el “mejoramiento del ejercicio de la función pastoral”.


La IEP es lo suficientemente grande económicamente e institucionalmente para establecer un sistema solidario de bienestar para sus trabajadores, esto es, sus ministros y sus esposas (ambos trabajan para la iglesia).


Es posible implementar un sistema de reparto financiero, en el cual se establezca un sistema de acceso universal a cotización de AFP (para asegurar la jubilación), imposiciones de salud (FONASA o ISAPRE que ofrezca un paquete institucional), pago de seguro de desempleo, de seguro de accidentes del trabajo e invalidez, y sumado a esto, la creación de un fondo para aportar a la educación de hijos menores de edad y estudios superiores hasta la edad legal, fondo para pagar feriado legal, y en general asegurar que todos los pastores y sus familias no les falte la cobertura básica de todo trabajador conforme a la legislación laboral vigente.


Este sistema no es difícil de articular, y tampoco imposible de financiar, pero debe existir la voluntad política para hacerlo, y saber que los que tiene iglesias que reciben más ingresos deben cooperar proporcionalmente y con más fuerza a sustento de este sistema solidario.


Si esto es posible, si existen lo medios, ¿Por qué no se hace? ¿Cuál es el origen de la indolencia?



El ejercicio del poder sólo en beneficio propio


El Pastor Sepúlveda ha tratado de elevar un argumento, su propio relato de cuál es su misión en la IEP. Aún antes de asumir su ilegal superintendencia, desde la época que era el representante ilegal del ultimo Superintendente, ha querido presentarse como la autoridad que llevará adelante una reforma que sea la solución a los problemas que aquejan a la IEP, en otras palabras, que su relato es que con su autoridad podrá inaugurar un nuevo ciclo de renovación para nuestra alicaída IEP.


Sin embargo, desde que aceptó cerrar un trato de sucesión a cambio de encubrimiento con los cercanos al fallecido Pr. Valencia, e imponer contrariando la ley y estatutos una elección sin previa reforma de la IEP, el Pr. Sepúlveda se ha erigido como parte del ciclo político que muere y ha renunciado a ser el primero de un ciclo político que nace, es decir, el Pr. Sepúlveda ha decidido ser parte de la decadencia de la IEP y no de la solución a los problemas institucionales que nos aquejan, pues ha tomado parte decididamente en el odiado sistema corrupto negándose a dar pasos en dirección a su desmantelamiento.


Hace algunos días realizamos una encuesta simple entre pastores diáconos y presbíteros colaboradores con nuestro Grupo Editorial, con la finalidad de reunir sus opiniones y propuestas en torno al estado institucional de la iglesia. En este contexto le preguntamos por mail, por teléfono o por correo: ¿Cómo juzga Ud. el actual estado de nuestra iglesia? 

Se escucharon las siguientes opiniones:


Un Pastor Presbítero afirma: “…tenemos prácticas impresentables, en la cual todavía se siguen negando los hechos, diciendo que todo va bien, cuando todo va peor, y esto hastía a la gente, no solo a la hermandad sino a los propios consiervos que ven que la iglesia se sigue hundiendo”.


Un Pastor Diacono expresa: “…hasta hoy cuando uno pregunta por el caso de las licencias falsas, o por cualquier otro caso de corrupción, siempre se responde, que mientras no haya dictamen judicial que no condene las personas son inocentes. Yo creo que este es un argumento en extremo, esto no puede ser el argumento de los dirigentes de la IEP, pues ellos deben tener estándares ministeriales éticos superiores. La moral debería ser distinta, pero siempre parece que cada paso que se da en los Estudios y Conferencias  los Presbíteros obran sólo bajo la lógica del todo vale para mantener el poder. Casi todos -los presbíteros- quieren poder y solo poder, y no les interesa el futuro de la IEP, no les interesa la reforma, no les interesa hacer el bien por la Iglesia de Cristo”.


Otro Pastor Diacono es lapidario: “sólo les interesa el poder y el dinero”.




El poder como droga.


Numerosos estudios sociológicos y psicológicos aplicados a la política en grupo organizados han demostrado que el poder opera realmente como una droga, y que quienes lo ejerce se vuelven adictos a éste. 

Esta patología, siempre es institucionalmente originada, pues se da con mayor frecuencia y profundidad en los sistemas de poder absoluto, ajenos a control, a la rendición de cuentas, y al hacerse responsables por las conductas de mando.


Esto es claramente lo que se ve en la IEP, a los que poseen hoy el poder institucional absoluto, esto es al Superintendente y al Cuerpo de Presbíteros (existen excepciones, pero claramente no son la mayoría). A ellos sólo les interesa mantener el poder, no les interesa el bienestar de los pastores sin poder institucional (diáconos probandos), no les interesa la hermandad, las viudas, la sociedad que los rodea, solo les interesa el dinero y mantener el poder. 

Esta es la razón de porque aun siendo la IEP tan grande, existen pastores y sus esposas sin seguridad social, pues al presbiterio no le preocupa, no le interesa, no le importa, no es su problema, l situación de sus consiervos sin poder. Su único problema, el que capta toda su atención, es mantener su poder y nada más. Como los “de abajo” no los eligen, no responden ante ellos, generándose con esto el divorcio entre los problemas de los pastores inferiores y los que mandan.


Esta actitud de preocuparse sólo de sí mismo, está en un proceso de agudización. Hay más dinero que en épocas anteriores y todos quieren su parte, de modo tal que el pudor se ha perdido (ejemplos sobran). 

Esta es la raíz del problema moral de la sucesión del Pr. Sepúlveda, que una vez llegado al poder impone el “no movamos nada olvidémonos de todo lo que ocurrió”. Lo dicho es demostrable por el simple hecho que no existe ni existirá una comisión para ver abusos del sistema corrupto del Pr. Valencia, ni tampoco para modificar malas prácticas. Un viejo anciano Presbítero expresa: “La IEP hace un pacto con el diablo, y baila en la cuerda floja de la corrupción, Dios tenga misericordia”.




El partido del poder (y del dinero)


Desde la instauración de sistema corrupto valenciano a finales del siglo pasado, en la IEP se armó una elite, un partido del poder, el cual está representado por los presbíteros al servicio del sistema corrupto y presidido por el Superintendente de turno. 

El proyecto común de este partido es que todos ganan con el “negocio” tal cual está. Pero esto con el costo que se desatienden otras cuestione importantes para todo el resto de pastorado y por supuesto de la hermandad. La consigna, y el programa del partido del poder es simple “reunir dinero y concentrar poder y repartirlo entre sus miembros”.


En la IEP hoy existe en los hechos un régimen oligárquico-plutocrático, con un sistema corrupto en lo institucional y “prostituido” al dios Mammón (poder y dinero). Por eso, la elección de las Conferencias recién pasadas fue una farsa, por eso la IEP está y seguirá siendo destruida, pues la ideología del partido del poder es velar sólo por sus intereses a menos que algo cambie.




Vientos de cambio(?)


Pero no todo está perdido, ya hace algunos años un grupo de pastores presbíteros se levantó contra el Superintendente en razón de caso de las licencias. También han surgido iniciativas como la de las Conferencias de La Calera, cuando un grupo de hermanos se organizó para llevar una solicitud ante las autoridades en la cual abogaba por una reforma. En los últimos años, cuando en las Conferencias se trataron de imponer acuerdos sin existir verdaderamente acuerdo, los Presbíteros se hicieron sentir. Y por supuesto está el llamado de conciencia por parte de esta página y de otras que participan en la discusión de ideas desde distintas veredas de pensamiento. La hermandad no es la misma de antes, y ahora es hora que los pastores diáconos y probandos despierten. La reforma no vendrá sin una toma de conciencia de todos los actores.



EDITORES

SE CONFIRMA ANTE EL MINISTERIO DE JUSTICIA QUE EL ARTÍCULO 21 VIGENTE ES EL QUE ESTABLECE ELECCIÓN DE SUPERINTENDENTE POR TESTAMENTO

Estimados lectores:

 El juicio para apertura del testamento está en plena marcha, pero estábamos a la espera de un importante oficio solicitado al Ministerio de justicia, el cual que fue despachado hace algunos días y llegó a nuestro poder ayer. Este oficio viene a corroborar que  la elección del actual superintendente de facto es contraria a la ley y a los estatutos vigentes y debidamente "registrados" ante dicha repartición pública.

El oficio en cuestión, de fecha 24 de abril de 2015, fue emitido por el Ministerio de Justicia en el contexto de las acciones judiciales y administrativas que se llevan a efecto para proceder a la apertura y ejecución del testamento del fallecido Superintendente Eduardo Valencia Martínez. 
El presente oficio de parte del Subsecretario del Ministerio de justicia, confirma que ante aquella repartición pública, y en específico, ante el registro de Iglesias y entidades religiosas con personalidad jurídica de Derecho público, el artículo 21 de los estatutos vigentes es el siguiente:

ARTÍCULO VIGÉSIMO PRIMERO. El cargo de Superintendente será vitalicio y, en caso de vacancia, será ungido como tal el pastor presbítero a quien el Superintendente en funciones designe como sucesor, por testamento cerrado.En dicho instrumento podrá nombrar uno o más reemplazantes, para el caso de que el presbítero designado no pueda o no quiera asumir el cargo. El pastor presbítero designado para ejercer el cargo de Superintendente no podrá estar sujeto a medida disciplinaria alguna, de conformidad a los artículos décimo tercero y décimo cuarto. Si el Superintendente no designa en vida su sucesor, éste será nominado en sesión extraordinaria del Cuerpo de Presbíteros, dentro de los diez días siguientes de producida la vacancia del cargo. En esta reunión cada asistente votará, en secreto, por un solo pastor presbítero, proclamándose elegido Superintendente al que en una misma y única votación resulte con una mayor número de votos. La sesión extraordinaria del cuerpo de presbíteros deberá celebrarse con la presencia de un Notario, quien certificará el cumplimiento de todos los requisitos y formalidades necesarios para proceder a la elección y levantará acta de todo lo obrado.

En efecto , se informa por parte del Subsecretario de justicia, que la IEP fue creada como persona jurídica de Derecho público por estatutos reducidos a escritura pública con fecha 14 de agosto de 2000, y que consta una única modificación de 11 de diciembre del mismo año 2000. En esta ultima escritura pública, el artículo 21 original fue reformado, quedando en definitiva como aparece más arriba frente a las autoridades del Minsiterio de Justicia.

En consecuencia, el juicio puede seguir adelante sin problema alguno y luego se podrá -sin temor de no tener acción judicial- pedir la ejeución plena del testamento conforme lo establece la ley y las normas estatutarias registradas en el Ministerio en cuestión.

En los anexos, el oficio de respuesta.

EDITORES

ANEXO 1
Oficio de respuesta que confirma escrituras públicas inscritas

ANEXO 2
Escritura pública de creación 
de fecha 14.08.2000 
(separata art 21)





ANEXO 3
Escritura pública de modificación 
de fecha 11.12.2000
(separata art 21)










QUE LA SOLIDARIDAD CON LAS IGLESIAS DEL NORTE DE CHILE NO SEA MOTIVO PARA ACTUAR IRREGULARMENTE


Estimados lectores:

Se ha recibido la información que, se ha ordenado por parte de las autoridades superiores de la iglesia que cada pastor presbítero Jefe de Zona IEP Chile, coordine aportes entre las iglesias bajo su jurisdicción para reunir dinero en una "Ofrenda Nacional" con fines de ayuda humanitaria a la iglesia de Copiapo.

Todo esto parece muy loable, y en principio una correcta decisión, sin embargo, se ordena depositar los dineros en la "Cuenta Particular" del Presbítero Ruben Contreras Carrasco, (quien posse una cta. en Banco Estado).

Esto es una irregularidad contra los estatutos, pues este Pastor no ostenta el cargo de Tesorero de la Iglesia (el Tesorero es el pastor Grabriel Tapia Figueroa -ver fuego marzo pag. 1-), y luego porque se ordena hacer los depositos en una cuenta "personal".

Hermanos y pastores que leen nuestras página. Se ha tenido noticia de muchas irregularidades y apropiaciones indebidas con ofrendas reacudadas en el pasado. 

Dejémonos de actuar como si la iglesia fuese un club de rayuela, y actuemos de forma seria en el plano corporativo. Para esto, respetemos las leyes, los estatutos el organigrama, y separemos claramente los patrimonios personales de los que pertenecen a la iglesia, y los patrimonios de las iglesias locales respecto del  patrimonio de la IEP como insitución nacional e internacional.

Todos queremo que se ayude a los que sufren en las iglesias del norte del país, pero hagamoslo "limpiamente", esto es, de forma regular, y no dando un centímetro a la posiblidad de ninguna espeia de fraude.

Editores


 

ACCIONES JUDICIALES PARA HACER RESPETAR ESTATUTOS Y LLAMADO A LA DESOBEDIENCIA LEGITIMA PUES LA IEP NO TIENE HOY SUPERINTENDENTE LEGALMENTE ESTABLECIDO

Estimados hermanos lectores:

A todos nuestros lectores, y sobre todo a todos los que reclamaban que no haciamos nada por la iglesia, les informamos que en razón de que las autoridades superiores de la IEP no hacen nada por hacer valer nuestras normas estatutarias, iniciaremos acciones judiciales ante los tribunales para hacer cumplir los estatutos vigentes (normas de Derecho Público), en específico el art. 21 que regula la "sucesión legal" del Superintendente.
 

Esto, porque con la muerte del Superintendente Valencia, la IEP no tiene en estos momentos realmente ningún Superintendente, el cargo está vacante conforme a Derecho, y lo único que tiene es una persona que usurpa ilegalmente y de facto el puesto.

Por esta razón, iniciaremos primeramente acciones judiciales para proceder a abrir el testamento cerrado dejado por el Pr. Valencia y solicitaremos ante la justicia su ejecución.

Por esto mismo, hacemos un llamado a todos los Pastores presbíteros a que tomen cartas en el asunto, a informarse legalmente y obrar en consecuencia -de una vez por todas- hacia el respeto cabal de la ley.


Asimismo llamamos a todos los pastores presbíteros, diáconos y probandos a desobedecer al falso e ilegal Superintendente Sepulveda (desobediencia pasiva), no entregar diezmos, no moverse de sus iglesias ante traslados, y mantenerse fieles a los estatutos de Derecho público que nos rijen. Cualquier acción de castigo nos la pueden comunicar al e-mail de contactoy les ofreceremos asesoría y defensa jurídica gratuita.

Se debe sentar el principio "que quien no obedece los estatutos no debe ser obedecido"

La situación es seria. Alguíen que no respeta los estatutos deviene en tirano, y el poder ejercido tiránicamente pronto se vuelve en contra de todos.


Se informará por este medio de cada acción judicial presentada.

EDITORES

EL SUPERINTENDENTE EDUARDO VALENCIA MARTINEZ HA MUERTO Y LA IEP SE QUEDA SIN SUPERINTENDENTE LEGAL (actualizado)

Estimados lectores.

Se comunica el fallecimeinto del que en vida fuera, el Pastor Prebístero y Superintendente de la Iglesia Evangélica Pentecostal, Eduardo Valencia Martínez.

Hoy domingo 15 de marzo de 2015, durante la mañana, ha fallecido por complicaciones ocurridas en razón de su endeble estado de salud.

Por respeto al dolor de su familia y cercanos no emitiremos ninguna reseña crítica de su persona, no obstante lo cual, mantenemos nuestra opinión negativa de la forma en que ejerció el principal cargo de nuestra iglesia, y que ha sido expresada en numerosos artículos y editoriales de nuestra página web.

Las noticias están aún en desarrollo, pero conforme a los estatutos de Derecho público "vigentes", y en específico, conforme al art 21 de los mismos, se debe proceder a abrir el testamento cerrado dejado por el extinto pastor Valencia, para definir la sucesión "conforme a Derecho" de la autoridad de Superintendente de la Iglesia (hoy tenemos una sucesión contraria a estatutos y por ende ilegal).

Las acciones judiciales pueden ser iniciadas por cualquier pastor, hermano o cualquier persona, ante los tribunales de justicia civil del ultimo domicilio de testador, pues  el Código de procedimiento civil establece en este sentido:

Art. 869. (1048). Puede pedir la apertura, publicación y protocolización de un testamento cualquiera persona capaz de parecer por sí mismo en juicio. (ver http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=22740 )



 
Empezaramos a redactar el escrito de solicitud de apertura de testamento cerrado para publicarlo por este medio en los próximos días, porque no ha habido ninguna elección de Superintendente legal y conforme a estatutos en estas Conferencias, hoy no tenemos un Superintendente legal sino uno de facto, que viola abiertamente los estatutos, y el cual debe ser derribado judicialmente en aras del mantenimiento del imperio del Derecho y para que no se consolide un sistema corrupto que sólo ha traído abuso, nepotismo y enriquecimeinto ilícito a la IEP persona jurídica de "Derecho Público" N° 14.

Más de alguna vez se lo advertimos a través de artículos y editoriales, "haga las reformas necesarias y luego proceda con una elección", pero se eligió el camino fácil del fraude y el arreglin corrupto con los cercanos al fallecido Pr. Valencia, por medio del pacto de sucesión con cláusula de encubrimiento.

Hoy el Superintendente de facto debe hacerse cargo de su responsabilidad política, eclesiástica y judicial por estos hechos ante los tribunales de justicia.

Se iniciaran acciones judiciales.



Editores

ANEXO
Testamento cerrado dejado por el Pastor Valencia
 https://drive.google.com/file/d/0B-FvM1IG-EzpVV8yXzNPNkxreGc/view?usp=sharing





ANÁLISIS: LO QUE DEJÓ LAS CONFERENCIAS IEP 2015



Introducción

Las Conferencias 2015 de la IEP han dejado varias novedades relevantes para el devenir institucional de nuestra iglesia. Lo primero, el hecho de la renuncia del Superintendente Valencia, luego, la celebración de elecciones para elegir nuevo superintendente contraria a la ley y estatutos, y finalmente, las primeras medidas tomadas por el usurpador del puesto (no hay traslados de presbíteros y el Pastor Caro toma la Dir. Ejecutiva del Directorio). Veamos cada uno de los puntos



1. La (pactada) renuncia del Superintendente Valencia

Partimos por analizar el hecho más relevante que marcó la pasada jornada. Esto es el fin de una larga era de la IEP, comenzada en 1990 y terminada en 2015 (25 años).

La era Valencia comenzó en 1990 con la IEP siendo aún una corporación de Derecho Privado n° 2424. (Ver antiguos estatutos acá http://iepcorrupta.blogspot.com/2011/11/estatutos-antiguos-iep-2424-corporacion.html )

En dicha época, y ante la muerte repentina del Superintendente Silva, la IEP tuvo que llenar la vacante del referido cargo, y aunque se diga lo contrario, no fue el Cuerpo de presbíteros quien eligió al Pastor Valencia como Superintendente, sino que fue la Conferencia internacional de pastores y delegados.

Esto merece una explicación previa. Los antiguos estatutos de Derecho privado establecían como únicas autoridades de la iglesia (art. 5 al 10) a “la Conferencia”, autoridad máxima de la IEP, integrada por todos los pastores y hermanos delegados de las iglesias locales y “al Directorio” (art. 11 al 15), el cual era la autoridad administrativa integrado por sietes pastores, dentro de los cuales figuraba el Superintendente -quien ni siquiera presidía al Directorio, pues este era presidido por el Presidente de la Corporación-. Todos sus miembro eran elegidos por la Conferencia de forma anual, salvo el Superintendente que duraba mientras la Conferencia no lo removiese de su cargo, la cual podía hacerlo “cuando el caso lo requiera” (art 12).

En consecuencia, no obstante que el “mito” ha afirmado que cada Superintendente era “nombrado” por el anterior Superintendente, y el “mito” ha dicho que el ex Superintendente Valencia fue nombrado por el Cuerpo de Presbíteros, la “verdad institucional” fue otra. Conforme a los antiguos estatutos 2424, sólo la elección y ratificación democrática de la Conferencia (autoridad máxima de la IEP) podía colocar y mantener legalmente en su cargo al Superintendente, al Presidente de la Corporación (que representaba legalmente a la IEP) y al resto del Directorio. El Cuerpo de Presbíteros como órgano ni siquiera era nombrado en los viejos estatutos.

Por lo mismo, cuando en aquel lejano 1990, y luego que el anciano Presbítero Pérez declinase ocupar el cargo de Superintendente en reemplazo del Pastor Silva, y luego que el Pastor Rojas Dinamarca invitase a sus colegas a votar para elegir superintendente, seguido de lo cual se proclamó al Pastor Valencia como tal, no se verificó realmente una toma de poder inmediata, sino que se tuvo que esperar la elección y ratificación de la Conferencia de un nuevo directorio conforme a estatutos, incluido el cargo de Superintendente y fue sólo en ese momento comenzó la nueva era Valencia.

Pasado diez años, en el 2000, y ante un Superintendente Valencia que resentía su falta de poder total sobre la IEP, en desmedro del Presidente de la Corporación, el pastor Presbítero Oseas Gálvez, y con un gran sentido de la oportunidad –en este caso oportunismo-, y por consejo de su abogado personal, teniendo como telón de fondo la entrada en vigencia de la nueva ley de cultos que creaba la posibilidad igualar a las iglesias evangélicas a entidades de Derecho público (en esa época, lo eran en Chile solo la Iglesia católica-romana y la Iglesia católica-ortodoxa), se activó una reforma para pasar a la IEP desde corporación de Derecho privado a institución eclesiástica de Derecho Público, y de paso generar profundos cambios institucionales que tenían por fin concentrar todo el poder en la figura del Superintendente, eliminando al Presidente de la Corporación, al Directorio elegido democráticamente por la Conferencia, eliminado a los delegados de la hermandad, rebajando a la Conferencia a una reunión sin poder alguno, en fin, transformando al Superintendente en un Papa católico-romano con poder total y sin control de parte de nadie.

Con el nuevo sistema en vigor, carente de control, y con concentración absoluta del poder, surgió naturalmente la corrupción, el nepotismo y el abuso. Este sistema corrupto, fue instalado y sustentado desde la Superintendencia, fue apoyado por una cúpula de ejecutores afines a la corte de la sede del poder -la Superintendencia ubicada calle Lazcano-, y se hizo y deshizo durante décadas, hasta que la abusiva forma de proceder, basada en el secretismo y el encubrimiento, comenzó a ser combatida desde la web, por páginas precursoras a la nuestra, y por nuestro Grupo Editorial. De ahí en adelante, la historia es conocida.

La era Valencia entró en crisis con el caso de las licencias falsas. A tal grado, que pastores antiguos y otros no tanto, se alzaron contra el Sistema, resquebrajándose con esto el principio de autoridad ciega e irreflexiva, en la que se basa el sistema corrupto vigente, no obstante lo cual el sistema siguió siendo sólido y asentado como forma de tomar las decisiones, por lo que este episodio sólo ayudo a socavar el poder de la cúpula de la época, más no el sistema en sí.

Cuando el Pastor Valencia, ya anciano y enfermo, adhirió a la cómoda versión que le susurraban al oído cercanos, en cuanto a que él era inocente de todo el mal ocurrido en la IEP, y que la corrupción era provocada por su cúpula y no por el sistema que él había fundado en 2000, y cuando nuevas figuras en ascenso ante un decrépito Superintendente, como el Pr. Sepúlveda y sus cercanos, se ofrecieron ante la Familia Valencia para ser una nueva cúpula que desplazase a la anterior, y luego ambos se garantizasen un pacto de impunidad-dinero a cambio de traspaso del poder, la suerte estaba echada sobre la IEP.   



2. Las elecciones contrarias a la ley y los estatutos

Aunque ya nos extendimos sobre esto en nuestro artículo anterior. http://iepcorrupta.blogspot.com/2015/02/avivada-y-fraude-en-elecciones-de.html

Sólo queremos complementar lo dicho, con nueva información recibida de parte nuestros colaboradores.

En efecto, la elección fue apurada al máximo porque tanto la familia Valencia como el Pastor Sepúlveda desde siempre han temido la pronta y repentina muerte del Pastor Valencia, y junto a esta muerte, la apertura de sus testamentos cerrados no modificados (art. 21 estatutos), en el cual el Pastor Sepúlveda no es parte de los “sucesores”, mientra que sus enemigos políticos si lo son.

Esto generaba mucho temor dentro del círculo del actual usurpador de la superintendencia, más aún desde que publicamos que su mandato de ayudante ilegal de superintendente terminaba irremediablemente a la muerte del Pr. Valencia (sí, es evidente que el Pastor Sepúlveda y sus cercanos nos leen también). Por los mismo se aceleró al máximo la ejecución de la renuncia, el lobby previo sobre el presbiterio, y la celebración de votaciones contrarias a estatutos.


3. Los avisos, las primeras decisiones del nuevo detentador del cargo de Superintendente.

Debemos decirlo con todas sus letras, el Pastor Daniel Sepúlveda ha dado una muestra magistral de política. Él ha mostrado en este golpe de poder que conoce y puede jugar con política pura y dura, y le ha funcionado a la perfección, ante un estupefacto grupo de presbíteros, o que o no saben cómo funciona los mecanismo del poder, o que sabiéndolo se hacen los desentendidos.

El Pastor Sepúlveda merece todo nuestro respeto en este sentido, como fiel seguidor de Nicolás de Maquiavelo, o para los que gusten de las series, de Frank Underwood, ha dado calculadamente cada uno de sus pasos hacia la toma del cargo de Superintendente.

Desde una iglesia local del sur, no de aquellas que se podrían llamar “metropolitanas”, ha ido construyendo poco a poco y con mucha paciencia una red de contactos, y aprovechando la división de sus adversarios políticos (la vieja cúpula de Valencia y sus afines) ha operado políticamente, aprovechando los anticuerpos que entre el presbiterio de regiones (mayoritario) generaba el núcleo de pastores con poder provenientes de Sargento Aldea, presentándose como alguien que se encuentra consiente de que la IEP está sumida en la corrupción y que necesita reforma, pero que es respetuoso de ese temor reverencial casi atávico que genera entre pastores la sumisión a la figura del detentador del cargo de Superintendente. Manipulando todos estos factores a su favor, hasta el momento se ha impuesto, y se ve difícil que alguien lo mueva de la posición que ha logrado.

En este mismo sentido, y fiel a su intuición política, el Pastor Sepúlveda es consiente que aún no tiene el poder absoluto de Superintendente sino que por hoy sólo detenta el cargo, y una cuota mayor de “influencia” en la toma de decisiones, sin embrago "el poder" de la IPE está aún fragmentado. Los actores con poder de decisión hoy en la IEP son:

El Cuerpo de Presbíteros, que se ha alzado como una asamblea empoderada, desde que Valencia fuera encarado en varias ocasiones en ella, desde la época de las licencias falsas, y que fue la asamblea que toleró (no aprobó ni negó) la ayudantía de Sepúlveda a Valencia, y que luego aceptó la renuncia de Valencia y en elecciones a la rápida le transfirió el cargo al pastor de Parral.

Pero no nos equivoquemos, el poder también está fragmentado dentro del Cuerpo de Peesbíteros, entre las distintas facciones lideradas por pastores presbíteros con influencia sobre otros colegas, los cuales representan una serie de configuraciones de poder bastante complejas, y muchas veces con intereses yuxtapuestos.

Luego, la familia Valencia (coheredera del poder de la superintendencia junto a Sepúlveda) también mantiene una cuota de poder, lo que se demuestra en que no obstante la renuncia de su padre, siguen manteniendo la sede de la Superintendencia como un feudo personal, y junto a ello, la oficina de contabilidad, con la cual retienen poder financiero (un poder no menor al interior de la IEP).  

Decíamos que el Pr. Sepúlveda, como político inteligente que es, es consiente que no se debe dormir en los laureles y debe seguir avanzando en consolidar su posición, y para hacerlo, lo primero que debe hacer es cortar de raíz cualquier posibilidad de articulación de una oposición fuerte a su nueva autoridad. En consideración a esto ha procedido a nombrar a su principal adversario político, el Pastor Eliseo Caro en el puesto de Director Ejecutivo, un puesto que lo coloca en apariencias como el segundo al mando de la IEP, pero a cargo de en un órgano que no tiene el poder del viejo Directorio ni del Presidente de la Corporación de los antiguos estatutos. Con esta movida se asegura la obediencia del Pastor Caro transformándolo formalmente (y sólo en apariencias) en su más cercano colaborador, frenando con esto cualquier intento del Pastor de Sargento Aldea de socavar al recién elegido Superintendente, pues de hacerlo, esto redundaría en socavar su propia posición.

Luego, el Pastor Sepúlveda, sabiendo que le debe su puesto a los presbíteros, ha procedido a mantenerlos tranquilos y unidos, no generando ningún cambio que alborote sus sensibilidades. El mantenimiento del statu quo asegura tranquilidad en el corto plazo, y ayuda a consolidar su posición, respetando incluso a los otros candidato que levantaron candidatura en contra de él.

En todo este contexto, lo único que se mueve son las así llamadas iglesias “chicas”, es decir, aquellas ocupadas por diáconos nuevos y probandos, respecto de las cuales se procurará, sin duda, por parte del Pastor de Parral, de construir el llamado "poder de base". Pues la consolidación total del poder, la tendrá que jugar el Pastor Sepúlveda en convencer a los pastores subalternos de su propia autoridad absoluta, para luego, cuando se renueven los cuadros del presbiterio (por muerte o vejez inhabilitante) ir conformando un presbiterio afín, con nuevos presbíteros que “le deban” el puesto. En esto se verá, en el mediano plazo, la pugna de poder entre las dos autoridades máximas de la IEP, pues si el Cuerpo de Presbíteros hace valer su autoridad, podría bloquear que el presbiterio sea renovado por el Pr. Sepúlveda en base puros criterios de afinidad política a su persona. Pero esa es una lucha que se dará en el futuro, y en la cual no se ahondará en este artículo.  

Finalmente, respecto de la reforma de la IEP, el nuevo Superintendente manifestó que era necesaria, pero no se hizo nada concreto orientado a materializarla. En nuestra opinión, esta es aún factible, y pude servir como medio de regularizar la elección fraudulenta, introduciendo cambios que nos hagan volver como IEP al espíritu de los estatutos 2424, desconcentrando el poder, e introduciendo reglas de trasparencia y control institucional. Si la voluntad política existe en este sentido por parte de las nuevas autoridades, sin duda las apoyaremos en dicho cometido, pues más allá de las pugnas de poder nos interesa la reforma de la IEP



Conclusiones al cierre

Las facciones de la IEP se solapan. La facción Valencia dejo de existir, y hoy es la familia Valencia la que se alza como nuevo actor al retener la sede de la Superintendencia y junto a ella la oficina de contabilidad, sede del poder financiero, pero en realidad lo que desea la familia Valencia es asegurarse que el papa muera con “honor”, pero sobre todo que no se les investigue por conductas previas. La vieja cúpula está desmembrada, el eje sargento aldeano se rompe, y no sería raro que en futuro sea intervenido su esfera de poder. La nueva cúpula tiene que luchar, ya no para obtener el poder, sino para consolidarlo, ya poseen la Imprenta Eben Ezer, controlan la fundación misionera, ceden en el poder financiero, y se mantienen al margen de la fundación educacional y la fundación de cuidado de ancianos.

Luego dentro del Presbiterio existen varias posturas, los antiguos, los con opinión, y el resto (los presbíteros de cartón, los sin opinión). Dentro de los primeros, las figuras de Oyanadel y González se encuentran en su ocaso de poder, el primero a pesar de parecer que retoma algunas posiciones, sigue en su exilio ariqueño y se conforma como prosecretario de los presbíteros detrás del Pr. Rubén Contreras (verdadero premier de Sépulveda), el segundo se le tiene por anciano, sin cargos de poder y sin mayor fuerza política. Dentro de los presbíteros con opinión, casi todos toman posiciones dentro de los cargos de poder de la IEP. La antigua oposición a Valencia se retira del escenario, con la dignidad de no haberse doblegado ante el sistema corrupto, y sabiendo que fueron el ariete que quebró su poder absoluto.

El resto de presbíteros, los sin opinión no tiene influencia política ni la voluntad de hacer nada, miran para el lado y se conformarán con no perder sus regalías.

El Pastor Sepúlveda se hizo con el poder institucional de facto, apostando a que la tolerancia lo consolide, como lo hizo cuando asumió el cargo legalmente inexistente de ayudante del Superintendente, el cual le sirvió de plataforma previa para dar el salto final a la superintendencia.


En fin, el futuro de la IEP en el mediano plazo estará dado por la pugna que sin duda se dará entre los coherederos del poder del Pr. Valencia, su familia y el Pr. de Parral, esto por el control de la contabilidad y del poder financiero de la IEP. Y luego al morir el anciano Valencia, veremos qué pasa con el artículo 21 de los estatutos aún vigentes, pues basta que cualquier persona capaz de comparecer por sí mismo en juicio (Art. 869 del Código de Procedimiento Civil) pida la apertura del testamento cerrado en que el Pr. Valencia nombraba sucesor, ante el juez del ultimo domicilio del difunto,  para que se sepa cuál fue la voluntad del Pastor Valencia (aún no senil en dicha época) para que la IEP posiblemente se desgarre en un guerra civil entre los sucesores que aleguen esto como legal y nieguen la investidura obtenida fraudulentamente en las conferencias pasadas. Seguiremos atentos los acontecimeintos.



EDITORES

EL DESEO DE ESTE GRUPO EDITORIAL:

QUE LA IGLESIA SEA REFORMADA CONFORME AL MOLDE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS, Y SIN ESPACIO ALGUNO PARA LA CORRUPCIÓN ESPIRITUAL NI MATERIAL.

IEPCORRUPTA,Dios sabe quien no es corrupto, la hermandad lo sabra cuando se actue con transparencia

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